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NUEVO TABLERO POLÍTICO

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NUEVO TABLERO POLÍTICO

Difícil transición, crisis de las grandes coaliciones y desafío económico

 

El resultado, con más de 11 puntos sobre Massa, constituye un fuerte respaldo para el presidente electo. Enfrenta un cuadro delicado. Debe encarar una dura negociación con el gobierno que se va. Y dar señales para empezar a construir gobernabilidad

Por Eduardo Aulicino

 

El proceso electoral, larguísimo, enfrenta desde hoy y como contracara un corto y muy intenso tramo, de apenas veinte días, para coronar al nuevo Presidente y, en este caso, cerrar un ciclo. Javier Milei derrotó por más de 11 puntos a Sergio Massa (55,71 a 44,29) y el impacto del resultado da vuelta el tablero político. Dispara una profunda crisis en el peronismo/kirchnerismo y profundiza la fractura en Juntos por el Cambio. El terremoto en las dos principales coaliciones se combina con la delicada situación económica. Y por eso la transición dará señales sobre lo que viene, en un cuadro que expone enorme desafío y a la vez, un respaldo electoral de volumen inesperado.

 

El primer y vital dato parta los días que restan hasta el 10 de diciembre quedó expuesto anoche, en el escenario de la derrota y en el del triunfo.

Massa dejó una frase alarmante y luego un gesto negativo en general y quizá para su propio futuro. Dijo que la “tarea de dar certezas y transmitir garantías” es un tema del libertario. Y luego, trascendió que evalúa dejará el ministerio hasta el recambio de gobierno, lo cual supone impacto directo en la economía. La transición quedaría a cargo de Alberto Fernández, relegado desde hace meses, solitario en Olivos.

Milei anotó lo dicho como mensaje central del discurso en la sede de UxP. Era un tema que venía siendo analizado en su círculo y entre los nuevos aliados del PRO, porque la hipótesis sobre la salida del ministro circulaba en los días previos. Más extrema, la idea de un adelanto de la entrega de la banda presidencial alimentaba algunas elucubraciones. La respuesta fue que el Gobierno debe hacerse cargo de la gestión hasta el último día de su mandato.

 

La crisis que se abre en el oficialismo suma así trazos inquietantes al vertiginoso camino de la transición. La derrota y el añadido de la salida de Massa generan un enorme interrogante sobre sus efectos -no sólo en los mercados-, porque se trata de la figura hasta ayer dominante de la gestión, con Alberto Fernández corrido por completo de sus propias funciones y Cristina Fernández de Kirchner en el juego del silencio. A un presidente debilitado al máximo por la interna se le deja ahora la tarea final, en medio de la crisis. Es un dato potente.

Milei llega a esta instancia decisiva con un resultado electoral muy fuerte. Es por lo menos inusual una diferencia porcentual tan amplia en el sistema de doble vuelta. Se impuso en 21 de las 24 provincias. Ganó con mucha comodidad -en algunos casos, con números récord- en cuatro de los cinco principales distritos del país: Santa Fe, Córdoba, Ciudad de Buenos Aires y Mendoza. Y casi empató en la provincia de Buenos Aires. Al revés, y además de ese ajustado margen bonaerense, el oficialismo sólo anotó Formosa y Santiago del Estero.

 

Por supuesto, para Milei es un capital enorme y un desafío que ya empezó: cómo transformar ese apoyo en sostén político sólido para garantizar gobernabilidad. Y eso es así al menos por dos razones. La primera, resulta evidente por las PASO y la elección del mes pasado que su caudal propio oscila en los 30 puntos. La segunda, y descontando que esa base puede crecer o no en la gestión, el mapa político expone un alto grado de fragmentación. Eso también es un dato ineludible sobre el nuevo país en términos políticos.

Existen diferentes componentes, que tienen que ver con el turno en que se definen los nuevos cargos legislativos -la primera vuelta- y la extensa entrega de elecciones de gobernadores, que mostró cierta disociación entre las votaciones provinciales y nacionales. En Diputados, ningún espacio tiene mayoría o algo parecido y en el Senado, el peronismo/kirchnerismo amplió su representación, aunque se verá cómo se acomoda en la crisis que desata la derrota.

 

 

La foto de las gobernaciones no acepta lecturas lineales. El peronismo en distintas versiones quedará con nueve provincias -en una mirada amplia-, y el radicalismo y el PRO sumarán cinco cada uno. Quedan además cinco distritos con expresiones de poder locales, incluido en ese lote el PJ cordobés, cuyo principal referente, Juan Schiaretti, es también una pieza a considerar en la partida que viene. Es una realidad que, según el grado de negociación del nuevo Presidente, puede tener impacto decisivo en el Congreso.

El papel de los jefes provinciales puede ser decisivo en las internas de lo que hasta ahora han sido las principales coaliciones, es decir, JxC y UxP. Está claro que el nivel de relación efectiva con Milei terminará de “reconfigurar” a JxC. El alejamiento de Elisa Carrió y la CC, para recuperar perfil propio, es la última señal, pero en rigor, las principales batallas ya comenzaron a librarse en el PRO y en la UCR. Los dos detonantes sucesivos fueron la derrota electoral en la elección de octubre y la inmediata sociedad de Mauricio Macri y Patricia Bullrich -que no son exactamente lo mismo- con Milei.

El PRO deberá definir ahora cómo se acomoda. Parece claro que el número mayoritario de legisladores apuesta a jugar con el nuevo presidente, aunque no está claro cómo. Por lo pronto, la divisoria de aguas estará marcada por el grado de comunión del macrismo “duro” con la gestión que viene. Dicho de otra forma: no es lo mismo alguna forma de cogobierno que apostar a la gobernabilidad.

Se verá entonces cómo se mueven Horacio Rodríguez Larreta y otros referentes, además y sobre todo los jefes territoriales. Fue significativo el movimiento de Jorge Macri, que evitó pronunciamientos y trabajo explícito antes del balotaje y ya consagrado jefe de gobierno porteño, y también el papel de Rogelio Frigerio, nuevo gobernador de Entre Ríos.

Del mismo modo, y también en velocidad, se moverá la interna radical. Existe un componente básico: el grueso de los votantes de JxC se volcó hacia Milei. Es decir, votó en contra de la continuidad del oficialismo, lo cual deja en posición incómoda a quienes aún bajo el formato de la libertad de voto o neutralidad apostaban al revés: en contra del libertario y con guiños a Massa. Fue el caso de Gerardo Morales, titular partidario, y algunos dirigentes porteños. El calendario, además de la realidad, anota para diciembre la renovación del Comité Nacional y suena la ofensiva de un eje entre el mendocino Alfredo Cornejo y el correntino Gustavo Valdés.

En el oficialismo, por ahora hay más impresión por el nivel de la derrota que claridad en los reacomodamientos. Por lo pronto, Massa es el más afectado, pero resulta claro que el mensaje electoral fue de rechazo general a la gestión, desde la economía hasta hechos como el espionaje. Un impacto diferente a la lectura lineal sobre el debate o episodios como el del Teatro Colón seguramente aportaron, pero aun el resultado de la primera vuelta mostraba al peronismo lejos de sus mejores votaciones.

Con esta nueva realidad, el principal interrogante vuelve a ser la relación entre el kirchnerismo duro y el PJ más tradicional, con Alberto Fernández hace rato sin poder real y Massa ahora golpeado por la derrota. La ex presidente Cristina Kirchner cuenta con espacios propios y alineados en las dos cámaras del Congreso y desde su círculo destacan la reelección de Axel Kicillof en Buenos Aires. El peronismo mantuvo al menos media docena de provincias, sin contar aliados. Y habrá que ver cómo juegan la dirigencia cegetista y los jefes de las organizaciones sociales hasta ahora con manejo de poder.

Frente a ese panorama, fragmentado y nada sencillo, Milei tiene el desafío inmediato de la transición: evitar que el oficialismo en retirada agrave aún más el cuadro económico y definir la integración de su gabinete, además de exponer lineamientos de sus medidas iniciales. Serán, en conjunto, las primeras señales sobre la capacidad para construir gobernabilidad en un mapa político desconocido, nuevo en todo sentido, en etapa de rearmado.

 

FUENTE: INFOBAE