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Luciano
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AMOR POR LA ESTEPA

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AMOR POR LA ESTEPA

El guía que se enamoró de su tierra cuando empezó a contarla

 

Desde Perito Moreno, Jorge Maldonado encontró en la naturaleza y el trabajo en el territorio una forma de construir identidad. Hoy es guía en la Estación Biológica El Unco, donde su voz y sus pasos acompañan a quienes quieren conocer, cuidar y comprender la estepa.

 

 

Por mucho tiempo, Jorge Maldonado caminó por su pueblo sin saber que a pocos kilómetros había paisajes que lo cambiarían para siempre. Nació y se crio en Perito Moreno, “un pueblo chico, de quince mil personas apenas”. No fue un niño de campo ni de caminatas largas: “No tenía vínculo con la vida silvestre, pero sí sabía que no había que tirar basura, que no estaba bien maltratar a los animales”. Y es que, el respeto por el entorno le venía de familia, pero la conexión más profunda vino después, y con fuerza.

“Me gustaría que la gente quisiera más a Perito, que lo conociera mejor. Yo mismo no le di importancia hasta ser más grande, cuando conociendo los lugares, me terminé encariñando más con mi tierra”. A veces, el amor por lo propio necesita un empujón. El suyo vino con un trabajo: ser guía en la Cueva de las Manos.

 

 

“Fue un antes y un después. No conocía mucho del lugar hasta que trabajé ahí, y la pasión de la gente se terminó transmitiendo. Empecé a investigar, a querer formarme, y a sentir que estaba rodeado de sitios mágicos que no conocía”, dice.

Después vino el Museo de Arqueología Carlos Gradin. “Fue muy enriquecedor. Me sorprendía ver a tanta gente interesada en esos sitios y pensar que yo, que soy de acá, no me había interesado hasta que empecé a trabajar ahí”. La experiencia como guía, además de ser una salida laboral, fue una oportunidad para darle valor a estos sitios siendo de donde soy, me hizo ver las cosas de otra manera”.

 

 

El presente: contar lo que otros no ven

 

Hoy Jorge es guía en la Estación Biológica El Unco, en Parque Patagonia. Acompaña a quienes llegan a conocer la experiencia de restauración ambiental, a ver de cerca el trabajo con especies nativas, a caminar entre humedales recuperados y a buscar chinchillones en el Cañadón Caracoles. Para él, la experiencia es un desafío y una oportunidad.

 

 

“Me agarró por sorpresa. Conocía poco de la Fundación, poco del parque. Pero ver el trabajo que se hace acá es una locura. Y ser guía es, en cierto modo, un nexo entre quienes trabajan en este proyecto y quienes llegan sin saber qué pasa acá adentro”.

Sabe que tiene una responsabilidad y cuenta que quiere que “se conozca todo”. Y siento que ese es el mensaje que tengo que dar”.

Cuando camina con los visitantes, Jorge se convierte en puente entre mundos. Muestra el trabajo de conservación, habla de los animales, de los guanacos que se dejan ver sin huir, del paisaje y sus vertientes que se van recuperando. “Ver eso me llena. Sentir que la naturaleza se deja ver, que los animales están volviendo, que entienden que no les hacemos daño, eso me emociona”.

 

 

Un trabajo que se convierte en camino

 

“Este trabajo me cambió la cabeza. Me ayudó a pensar distinto. Me llena, me hace feliz”

A veces, en la caminata, se detiene a mirar. “Todos los días encuentro algo nuevo. Este lugar me nutre y si mi historia sirve para que otra persona de Perito se anime a probar, a explorar este camino, ya vale la pena”.

“Si uno puede, ¿por qué no el resto?”. Todos podemos ayudar, desde donde estemos. Compartiendo un post, informándonos, cuidando el lugar. Este pedazo de tierra que me tocó es mi casa, y quiero que otros lo conozcan así también”.