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VIDAL ESTIRA LOS SUELDOS Y HABLA DE “ORDEN”: EL GOBIERNO YA NO PUEDE PAGAR HABERES EN TIEMPO Y FORMA

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VIDAL ESTIRA LOS SUELDOS Y HABLA DE “ORDEN”: EL GOBIERNO YA NO PUEDE PAGAR HABERES EN TIEMPO Y FORMA

ORDENAR EL RELATO PARA TAPAR EL DESORDEN: VIDAL YA NO PUEDE PAGAR SUELDOS EN TIEMPO Y FORMA

El Gobierno Provincial volvió a presentar como un logro lo que, en realidad, es una señal de alarma. El Ministerio de Economía anunció un “reordenamiento” del cronograma de pagos para el sector público, estableciendo que los agentes activos cobrarán el jueves 8 de enero, mientras que el personal jerárquico recién percibirá sus haberes el día 15. Todo envuelto en un discurso de “estabilidad financiera”, “cumplimiento legal” y “orden administrativo”.

La realidad es otra.

Cuando un gobierno se ve obligado a estirar el calendario de pagos, fragmentar salarios y explicar que cumple la ley porque paga dentro del quinto día hábil, no está ordenando nada: está sobreviviendo. Y lo hace, además, reconociendo implícitamente que no cuenta con los recursos suficientes para afrontar en tiempo y forma una de sus obligaciones básicas: pagar sueldos.

El propio comunicado oficial lo admite sin ruborizarse. Habla de “disminución de la coparticipación nacional” y de “caída de la recaudación”, como si se tratara de un fenómeno inesperado, ajeno a la gestión. Lo que no dice es que Santa Cruz llegó a esta situación por decisiones políticas concretas, no por una catástrofe natural.

Mientras hoy el Gobierno de Claudio Vidal no puede garantizar el pago simultáneo de salarios, hace apenas semanas montaba una épica absurda alrededor de la recepción de 40 camionetas usadas de YPF como si se tratara de un logro histórico. Camionetas viejas en lugar de fondos frescos, en una provincia con escuelas deterioradas, hospitales desabastecidos y salarios que se pagan con cronograma estirado.

La contradicción es brutal.

Por un lado, ajuste encubierto sobre los trabajadores.

Por el otro, expansión del gasto político.

Porque mientras se pide paciencia y se habla de responsabilidad fiscal, el mismo gobierno aumentó la cantidad de vocales del Tribunal de Cuentas y del Tribunal Superior de Justicia, una decisión que implica más de 4.000 millones de pesos anuales adicionales en salarios, estructuras y privilegios. Plata que sí apareció. Plata que sí se garantizó. Plata que no tuvo cronograma diferido.

Hoy, con ese esquema inflado y una administración sin rumbo claro, el resultado es evidente: no hay margen financiero. Y cuando no hay margen, el primer síntoma es siempre el mismo: los sueldos empiezan a desdoblarse.

El Gobierno intenta presentar la situación como una muestra de “orden” y “transparencia”, pero el mensaje que baja a la sociedad es otro: no hay plan, no hay previsión y no hay conducción económica sólida. Hay parches, relatos y anuncios administrativos que buscan disimular una crisis de fondo.

Santa Cruz pasó, en tiempo récord, de tener recursos extraordinarios a discutir si puede pagar salarios sin estirarlos. Pasó de hablar de eficiencia a administrar la escasez. Y lo hizo, además, ampliando estructuras, sumando cargos y sosteniendo una épica de cartón que no paga cuentas.

Cuando un gobierno ya no puede cumplir con lo básico, todo lo demás es relato.

Y hoy, el relato no alcanza para tapar una verdad incómoda:

el gobierno de Vidal está perdido, sin rumbo y empezando a pagar el costo de sus propias decisiones.