Escuchá WOU RADIO en vivo!

Top
Image Alt

VIDAL PROMETIÓ REMATAR VEHÍCULOS Y TERMINÓ ACUMULANDO CAMIONETAS: OPACIDAD, RELATO Y UN PARQUE AUTOMOTOR SIN DESTINO

  /  Locales   /  Ultimas noticias   /  VIDAL PROMETIÓ REMATAR VEHÍCULOS Y TERMINÓ ACUMULANDO CAMIONETAS: OPACIDAD, RELATO Y UN PARQUE AUTOMOTOR SIN DESTINO

VIDAL PROMETIÓ REMATAR VEHÍCULOS Y TERMINÓ ACUMULANDO CAMIONETAS: OPACIDAD, RELATO Y UN PARQUE AUTOMOTOR SIN DESTINO

DE REMATAR VEHÍCULOS A ACUMULAR CAMIONETAS: LA GESTIÓN VIDAL Y EL PARQUE AUTOMOTOR QUE NADIE EXPLICA

Cuando Claudio Vidal asumió el gobierno, una de sus promesas más repetidas fue clara: achicar el Estado, terminar con los privilegios y rematar o vender vehículos oficiales que —según decía— eran parte de un esquema de despilfarro y uso político del parque automotor. Aquella consigna fue celebrada como un gesto de austeridad y orden.

Hoy, esa promesa quedó enterrada bajo una montaña de camionetas.

Lejos de reducir el parque automotor, la gestión Vidal lo expandió de manera sistemática, convirtiendo a las camionetas en el símbolo más visible —y más contradictorio— de su administración. Primero fueron 50 camionetas 0 km entregadas a distintos entes provinciales. Ahora, se suman otras 50 camionetas usadas provenientes de YPF, presentadas como un “logro” del acuerdo por remediación ambiental.

El problema no es solo la cantidad. Es el sentido, la necesidad y la transparencia.

En el día a día de la gestión, las camionetas no se ven donde deberían estar. Las comisarías denuncian falta de móviles operativos. La Policía trabaja con unidades deterioradas o directamente fuera de servicio. En los hospitales faltan insumos básicos. Los sueldos se pagan con cronogramas estirados. Pero, curiosamente, sobran camionetas estacionadas frente a las casas de funcionarios.

¿Ese era el destino del parque automotor “ordenado”?

La última incorporación profundiza aún más las dudas. Las 50 camionetas usadas entregadas por YPF no llegan como un regalo inocente: forman parte de un esquema en el que la petrolera compensa con bienes una porción de los fondos que debería destinar a la remediación ambiental. En otras palabras, YPF se saca de encima vehículos, y el Estado provincial los recibe como si fueran una conquista.

Nadie explicó por qué Santa Cruz necesita esas camionetas.

Nadie informó el estado real de los vehículos, su antigüedad o su kilometraje.

Nadie detalló el costo total de “recibirlas”, trasladarlas, mantenerlas o asegurarlas.

Y, lo más grave: nadie precisó el destino concreto de cada unidad.

La opacidad es total.

Mientras tanto, el famoso “parque cerrado”, anunciado como una herramienta para ordenar y controlar el uso de los vehículos oficiales, desapareció del discurso. No hay informes públicos, no hay auditorías conocidas y no hay datos que permitan saber cuántas camionetas circulan, quién las usa y para qué.

La contradicción es evidente:

Vidal prometió vender vehículos oficiales y terminó acumulándolos.

Prometió austeridad y construyó una épica basada en llaves y entregas.

Prometió eficiencia, pero hoy no puede mostrar impacto real en seguridad, salud o servicios.

En Santa Cruz, las camionetas se multiplican, pero la gestión no avanza. Y cuando el principal logro que un gobierno exhibe son vehículos —muchos de ellos usados y de origen dudoso en términos de conveniencia—, la pregunta ya no es política, es administrativa:

¿para qué las necesitan, quién las usa y cuánto nos cuestan?

Hasta que esas respuestas no aparezcan, la épica de las camionetas no será un símbolo de gestión, sino la evidencia más clara de una administración que dice una cosa y hace exactamente lo contrario.