Y EL CAMPING? Y LA MOTO? Y CANDELA?
A casi dos años de gestión, Claudio Vidal todavía no pudo inaugurar una de las primeras obras que anunció con entusiasmo apenas asumió: un camping en la ciudad de Río Gallegos que, según el propio gobernador, iba a ser “el más lindo de la ciudad”. El problema es que ese camping nunca llegó a ser camping. Y hoy, directamente, ya ni siquiera se lo llama así.
La obra fue anunciada sin que se conociera públicamente un proyecto integral y sin haber sido consultada con el Municipio de Río Gallegos. Se emplazó en un sector alejado de la ciudad, con una inversión que el Gobierno nunca terminó de transparentar y con una expectativa que se fue desinflando al mismo ritmo que pasaban los meses. Dos años después, el lugar sigue sin inaugurarse, pese a que el Ejecutivo llegó a anunciar su apertura en al menos dos oportunidades, ambas suspendidas por motivos difíciles de explicar y nunca del todo justificados.
La realidad es bastante más sencilla que cualquier relato oficial: el predio no cuenta con baños, no tiene duchas, no dispone de servicios básicos y no está en condiciones reales de funcionar como camping ni como espacio recreativo. Frente a ese escenario, la solución no fue terminar la obra sino rebautizarla. El “camping” pasó a llamarse “paseo costero”, en una maniobra semántica que no modificó ni la infraestructura ni las carencias, pero sí el discurso.
Según reconocen voces cercanas al propio Ejecutivo, otro de los factores que terminó de complicar la situación fue la filtración de imágenes de las réplicas de dinosaurios instaladas en el lugar. Los memes, las comparaciones con un parque jurásico y las burlas en redes sociales no cayeron nada bien en el Gobierno provincial y habrían sido determinantes para postergar, ahora sin fecha, la apertura del espacio. Así, el ex camping y actual paseo quedó atrapado entre el ridículo digital y la falta de definiciones políticas.
Todo ocurre en una provincia donde los hospitales denuncian falta de insumos, los enfermos crónicos tienen problemas para acceder a medicamentos y el sistema de salud arrastra déficits estructurales. En ese contexto, el Estado provincial destinó una suma de dinero que nunca terminó de informar con precisión a una obra que, dos años después, no cumple ninguna función concreta. El camping más lindo de la ciudad terminó siendo un paseo sin baños, sin servicios y sin inauguración, una postal que resume prioridades difusas y una gestión que, por ahora, parece haber quedado detenida en el tiempo.