Los visitantes pertenecen al grupo de escalada deportiva “Los Cóndores”, de Buenos Aires, y permanecieron seis días acampando en la zona. Durante su estadía combinaron jornadas de escalada con una actividad diferente: la plantación de juncos para ayudar a recuperar el juncal del humedal que se encuentra en el fondo del cañadón.

La iniciativa surgió luego de que algunos integrantes del grupo conocieran el parque a través de publicaciones en redes sociales y supieran que el lugar contaba con sectores de escalada deportiva. Más adelante, al asistir a una charla sobre escalada regenerativa en el Centro Andino Buenos Aires, conocieron en profundidad el trabajo de restauración que se realiza en la región y decidieron proponer una colaboración durante su viaje.
Para los escaladores, el Cañadón Caracoles fue una sorpresa. Según relataron, muchos deportistas suelen atravesar esa zona camino a la cordillera, sin imaginar que entre la estepa se esconde un lugar con tanta vida.

En el fondo del cañadón, los paredones de roca resguardan un humedal que funciona como refugio frente a los fuertes vientos patagónicos. Allí conviven distintas especies de fauna como zorros, hurones y cuises, mientras que en el cielo es frecuente observar cóndores. Incluso, en algunas terrazas del cañadón puede verse a pumas descansando.
El grupo organizó su estadía de forma autosuficiente. Acamparon cerca del sector de escalada y resolvieron la logística de agua trasladando un tanque de 200 litros en una camioneta para poder permanecer varios días en el lugar.

La plantación de juncos se realizó en uno de los días de descanso de la actividad deportiva. Durante la jornada, los escaladores también pudieron conocer en detalle cómo funciona el ecosistema del humedal y el trabajo que se realiza para controlar especies invasoras y mejorar la retención de agua en el área.
La experiencia también dejó una reflexión sobre el vínculo entre deporte y naturaleza. Según contaron los propios escaladores, participar de la restauración les permitió comprender mejor el impacto que las actividades humanas pueden tener en el ambiente.
En ese sentido, destacaron el concepto de “escalada regenerativa”, una mirada que propone que quienes practican este deporte no solo eviten generar impactos negativos en los lugares que visitan, sino que también puedan colaborar activamente con su conservación.

Invitan a la primera salida de senderismo por el Cañadón Caracoles
Cañadón Caracoles: cuando la escalada ayuda a restaurar la naturaleza en Santa Cruz