LA “NUEVA POLÍTICA”… CON LOS PRIVILEGIOS DE SIEMPRE
En Santa Cruz el discurso del cambio empieza a chocar cada vez más seguido contra la realidad.
Durante la campaña se habló de terminar con los privilegios de la política, de cortar con las prácticas del pasado y de administrar los recursos del Estado con austeridad. Pero los hechos que van apareciendo cuentan otra historia.
En los últimos días trascendió que un diputado provincial por el pueblo de Perito Moreno se moviliza habitualmente en una camioneta del Instituto de Desarrollo Urbano y Vivienda (IDUV). Un organismo que debería estar abocado exclusivamente a la política habitacional: terrenos, urbanización y viviendas.
Pero el dato que agrava la situación es otro.
Según información a la que se pudo acceder, el vehículo registra deuda de patentes con el municipio. Es decir, una camioneta del Estado provincial, utilizada por un diputado, ni siquiera tendría regularizadas sus obligaciones con el propio Estado municipal.
Y no sería un caso aislado.
También trascendió que la diputada Loreiro se moviliza en otra camioneta del IDUV, que acumula una deuda millonaria de patentes y que hace pocos días protagonizó un accidente mientras era utilizada como vehículo de traslado.
Es decir: vehículos de un organismo destinado a resolver el déficit habitacional terminan funcionando como movilidad política de diputados provinciales.
El cuadro se completa con otro episodio reciente. Días atrás se conoció que la diputada Adriana Nieto López fue beneficiada con la adjudicación en venta de un terreno fiscal del IDUV en Río Gallegos.
Tres situaciones distintas, pero con un mismo denominador común: recursos de un organismo público que terminan orbitando alrededor de la política.
Mientras tanto, miles de santacruceños siguen esperando un terreno o una vivienda.
El contraste con el discurso es inevitable.
A nivel nacional, el jefe de Gabinete Manuel Adorni intentó justificar un viaje diciendo:
“Yo vengo una semana a deslomarme como todos los que vienen acá a Nueva York. Yo quería que mi esposa me acompañe, es mi compañera de vida, es la que me da una mano acá… pero no le sacamos un peso al Estado.”
Una frase que busca instalar la idea de austeridad mientras la discusión pública gira justamente alrededor del uso de recursos del Estado por parte de la política.
En Santa Cruz, mientras tanto, la escena es otra.
Camionetas de organismos públicos utilizadas como movilidad política.
Vehículos oficiales con deudas de patentes.
Terrenos fiscales adjudicados a diputadas del oficialismo.
Todo dentro del mismo ecosistema político que prometía terminar con los privilegios.
Tal vez el problema nunca fueron los privilegios de la vieja política.
Tal vez lo que realmente molestaba era no poder usarlos.
Y ahora que pueden, parece que no tienen ninguna intención de soltarlos.