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LA LEGISLATURA LE MARCA LÍMITES A VIDAL Y EXPONE LA INTERNA

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LA LEGISLATURA LE MARCA LÍMITES A VIDAL Y EXPONE LA INTERNA

Leguizamón vuelve a marcar distancia y deja solo a Vidal en un momento clave.

No hace falta leer entre líneas. Esta vez, el mensaje está escrito.

La resolución firmada por Fabián Oscar Leguizamón no es una formalidad más dentro del trámite legislativo. Es, en los hechos, una toma de posición política en un momento particularmente delicado para el gobierno provincial.

El texto habla de “profunda preocupación” por la situación social y económica de Santa Cruz, pero lo más relevante aparece después: la Legislatura deja en claro que no acompañará ninguna medida que afecte derechos de los trabajadores y reclama la apertura del diálogo paritario.

Dicho de otra manera, fija un límite.

Y ese límite tiene un destinatario evidente: la gestión de Claudio Vidal.

En medio de una provincia tensionada por la crisis, con discusiones abiertas en torno a salarios, ajuste y sostenibilidad del gasto, el respaldo político se vuelve un activo central. Por eso, cuando quien conduce la Cámara de Diputados firma un documento de este tenor, el gesto deja de ser institucional y pasa a ser político.

No es la primera vez que Leguizamón se corre. Pero esta vez lo hace con un documento oficial, registrado, publicado y sin margen para interpretaciones forzadas. No es una filtración ni un comentario en off: es una señal explícita.

En los pasillos de la política santacruceña la lectura es bastante uniforme. Nadie cree que se trate solo de una declaración de buenas intenciones. Más bien, lo interpretan como un movimiento de resguardo: marcar distancia antes de que el costo de la crisis termine de caer sobre todos por igual.

Porque si algo empieza a quedar claro es que el oficialismo ya no se mueve en bloque. Hay matices, tensiones y, sobre todo, necesidades distintas.

Mientras el Ejecutivo empuja medidas en un contexto complejo, desde la Legislatura aparece una voz que pide freno, diálogo y límites. No es una ruptura, al menos por ahora, pero sí un reacomodamiento.

Uno que deja a Vidal con menos margen.

Y que confirma algo que en Santa Cruz ya se comenta sin demasiado disimulo: cuando los propios empiezan a despegarse, el problema deja de ser únicamente económico.

Pasa a ser, definitivamente, político.