“NO HAY PLATA… SEGÚN PARA QUIÉN”: LOS GREMIOS SALEN CON TODO Y APUNTAN A VIDAL
No hay eufemismos. No hay matices. No hay margen para la interpretación.
“Señor Gobernador, deje de victimizarse y hágase cargo”.
Así empieza el comunicado del Frente Sindical de Santa Cruz. Y así también se ordena todo lo que sigue: como una acusación directa, sin intermediarios, al corazón de la gestión de Claudio Vidal.
Porque, para los gremios, la discusión ya no es la herencia. Tampoco la transición. Después de dos años de gobierno, dicen, lo que hay son decisiones.
Y esas decisiones tienen consecuencias.
El eje del planteo es claro y se repite a lo largo de todo el documento: el problema no es la falta de recursos, sino cómo se usan.
Mientras el discurso oficial insiste en que no hay plata, el propio funcionamiento del Estado muestra otra cosa. Cargos que se crean, estructuras que se amplían, partidas que se reacomodan.
Cuando se trata de eso, sostienen, la respuesta aparece rápido.
Cuando se trata de salarios, no.
“Patear las paritarias, dilatar las discusiones y ganar tiempo”, describen los gremios, en una frase que resume meses de conflicto.
La contradicción se vuelve más evidente cuando el propio documento baja a números concretos.
Habla de un déficit millonario, de financiamiento con deuda, de Letras del Tesoro y de un adelanto de Nación por $100 mil millones que deberá devolverse con intereses.
Es decir: recursos hay, herramientas hay, margen de maniobra hay.
Pero la discusión no está ahí.
“Entonces, ¿no hay plata… o hay plata según para qué?”, plantean.
Y la respuesta que sugieren es incómoda:
no se trata de imposibilidad, sino de prioridad.
En ese marco, aparece otro punto sensible: la ley de emergencia.
Según denuncian, el propio gobierno reconoce que sin esa herramienta no puede ofrecer aumentos salariales. La traducción es directa y sin rodeos: si no hay emergencia, no hay aumento.
Para los gremios, eso no es una herramienta de gestión. Es una forma de condicionar el salario.
Y, sobre todo, de trasladar el costo de la crisis.
El tramo final del comunicado es el más duro, y también el más político.
Porque ya no se habla de números ni de mecanismos, sino de responsabilidades.
“Cuando hay que pagar cargos, la plata aparece. Cuando se trata del salario, siempre falta algo”.
La frase no deja margen para interpretaciones. Y sintetiza todo el planteo.
No es que no haya plata.
Es a quién se le cobra la cuenta.
En una provincia atravesada por conflictos, desgaste y tensión creciente, el mensaje no pasa desapercibido.
Porque no viene de la oposición.
Viene de los trabajadores organizados.
Y porque pone en palabras algo que empieza a circular cada vez con menos disimulo: que la crisis ya no se explica solo por lo que se recibió.
Sino por lo que se hace.
O no se hace.