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VIDAL SUMA KIRCHNERISTAS, CAMPORISTAS Y PROPIOS: EL AJUSTE QUEDA PARA LOS DE SIEMPRE

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VIDAL SUMA KIRCHNERISTAS, CAMPORISTAS Y PROPIOS: EL AJUSTE QUEDA PARA LOS DE SIEMPRE

En Santa Cruz hay algo que empieza a repetirse con una naturalidad llamativa: mientras el Gobierno insiste en que no hay plata, que la situación es delicada y que no hay margen para mejorar salarios, el Estado no deja de crecer, pero no en servicios, sino en cargos.

La secuencia es difícil de ignorar. En pocos días se acumulan designaciones que van en la misma dirección: el ex intendente kirchnerista Mauro Alejandro Casarini, el dirigente Hernán Ariel Elorrieta  Presidente del partido SER y ex diputado también Juan Carlos Juárez, con pasado en La Cámpora, , todos incorporados a la estructura provincial en cargos de alto rango.

A ellos se suman nuevas Secretarías de Estado que aparecen para cubrir vacantes que, hasta hace poco, nadie parecía saber que existían. Los decretos son claros y hablan de la necesidad de completar la estructura , aunque la pregunta de fondo sigue sin respuesta: cuál es, concretamente, la función que vienen a cumplir esos cargos en un contexto donde cada peso, según el propio discurso oficial, debería ser cuidado.

El fenómeno no se detiene ahí. En paralelo, se avanza con la ampliación de organismos que ya tienen un peso significativo dentro del presupuesto provincial. Cuatro nuevos vocales en el Tribunal Superior de Justicia, dos más en el Tribunal de Cuentas, y un entramado de funcionarios que crece en la parte alta del Estado mientras en la base la discusión sigue siendo la misma de siempre: salarios que no alcanzan y paritarias que no logran dar respuesta.

La contradicción, a esta altura, deja de ser un detalle para convertirse en una forma de gestión. Porque mientras se construye un relato de austeridad, el movimiento real del gobierno muestra otra cosa: una estructura que se expande para contener actores políticos, ordenar internas y garantizar equilibrios que poco tienen que ver con la vida cotidiana de la gente.

En ese armado también aparece un dato que, hace no tanto tiempo, hubiera resultado impensado. Dirigentes vinculados al kirchnerismo, que hasta hace poco eran señalados como parte de un modelo a dejar atrás, hoy son incorporados sin demasiadas explicaciones. Lo que antes era un problema ahora parece ser un recurso, lo que antes se cuestionaba ahora se integra, y lo que se presentaba como un cambio empieza a parecerse cada vez más a una continuidad con otros nombres.

En ese contexto, la discusión sobre la falta de recursos empieza a cambiar de tono. Ya no se trata solo de si hay o no hay dinero, sino de cómo se decide usarlo. Porque cuando se multiplican los cargos políticos al mismo tiempo que se congelan o postergan los ingresos de los trabajadores, la idea de escasez pierde fuerza y deja lugar a otra lectura más incómoda: la de las prioridades.

Tal vez por eso la pregunta que circula en la calle es cada vez más directa. No es por qué no alcanza la plata, sino por qué nunca alcanza para lo mismo. Porque mientras la política encuentra siempre la forma de acomodarse, de ampliarse y de reconfigurarse, el ajuste parece tener un único destino.

Y entonces, cuando dentro de un tiempo vuelva a discutirse por qué los salarios siguen siendo insuficientes, por qué el Estado no logra responder o por qué la sensación de estancamiento persiste, tal vez no haga falta buscar explicaciones demasiado complejas.

Alcanza con mirar hacia arriba.

Porque en Santa Cruz el Estado no se achica, se reorganiza. Y en esa reorganización, hay algo que se mantiene constante: los cargos aparecen, los acuerdos se sostienen y los sueldos de la política están siempre garantizados.

Los otros, los que esperan, siguen esperando.