El asteroide 2025 PN7 se ha posicionado como una “cuasi-luna” de nuestro planeta. Descubrí de qué se trata este fenómeno astronómico, por qué permanecerá décadas junto a nosotros y cómo impacta en la observación científica local.

El cielo nocturno sobre Argentina y el resto del mundo cuenta con un nuevo e inusual protagonista. La NASA ha confirmado que el asteroide 2025 PN7 se ha convertido en un compañero constante de la Tierra en su viaje alrededor del Sol.
Aunque no es un satélite natural como nuestra Luna, estecuerpo rocoso de unos 19 metros de diámetro se comportará como una «segunda luna» aparente hasta, al menos, el año 2038, según informó la NASA. El hallazgo, realizado originalmente por astrónomos en Hawái, abre una ventana de estudio sin precedentes para la comunidad científica internacional y los observatorios del hemisferio sur.
A pesar de la expectativa que genera el término «segunda luna», los especialistas de la NASA aclaran que el 2025 PN7 no será visible a simple vista desde ningún punto del país. Debido a su reducido tamaño y su baja capacidad para reflejar la luz, este visitante cósmico pasará desapercibido para el ojo humano.
Para detectarlo, se requieren telescopios de alta precisión o equipos astronómicos profesionales. En Argentina, esto representa una oportunidad técnica para centros de monitoreo y observatorios que, al igual que sus pares internacionales, participan en el seguimiento de objetos cercanos a la Tierra (NEO). Aunque sea invisible para el público general, su presencia es una valiosa oportunidad para entender mejor la dinámica de los asteroides que interactúan con nuestro campo gravitatorio.
El concepto de cuasi-luna es clave para entender por qué el 2025 PN7 es tan especial. A diferencia de la Luna, este asteroide no está atrapado por la gravedad terrestre, sino que orbita el Sol en una trayectoria casi idéntica a la de la Tierra.
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