CIRCULO ROJO
Alguien que sabe nos dijo…
Que lo de Parque Norte no fue una postal más.
Que Pablo Grasso decidió blanquear lo que en el peronismo santacruceño se comenta hace años:
Nunca hubo amor con el kirchnerismo duro.
Fue convivencia, no sociedad.
En Buenos Aires se mostró más peronista que nunca, como marcando territorio propio, mientras desde Santa Cruz le piden “apertura”.
Traducción simultánea: no es apertura, es condicionamiento.
Y Grasso, dicen, no está para dejarse ordenar.
Se comenta en voz baja…
Que en el vidalismo se volvió a escuchar el ruido de la máquina de promesas.
Y que los radicales, que amagaron con ponerse firmes, volvieron mansitos al pie.
Algunos incluso ya deslizan que lo volverían a votar.
Al final, cuentan, no era ideología ni proyecto: eran mimos.
Un par de gestos, un lugar en la mesa… y listo, todos alineados de nuevo.
Corre por los pasillos que…
El Gobierno armó su propio salvavidas.
Un sistema para tomar deuda.
La excusa: conseguir fondos.
El destino real: gastos corrientes.
Traducido: pedir para pagar lo de hoy.
Mañana… vemos.
El dato del Círculo Rojo…
No es financiamiento.
Es supervivencia.
La caja no alcanza.
Y la solución no es ajustar… es patear.
Más deuda, más aire.
Pero el aire también se termina.
Corre por los pasillos que…
El Gobierno sumó dos bajas que hacen ruido.
Uno, afuera por manejar borracho como si estuviera en los autitos chocadores.
Y no, no era un vehículo robado: lo utilizaba a diario.
El “parque cerrado” no existe.
Parte del desorden.
La otra, eyectada en medio de una causa por abuso de menores.
“Lindos pibes”, ironizan.
Pero el problema no es cómo se van…
sino cómo llegaron.
El dato del Círculo Rojo…
El acto “petroka” dejó una foto incómoda.
Estaban todos… menos Vidal, Luxen y el gabinete provincial.
Del otro lado, equipo completo de Grasso.
La postal habló sola.
La sociedad está rota.
Y esta vez, lo dejaron bien claro.
Lo que queda claro…
Hace un año, un 1° de mayo a las 8 de la mañana, se anunciaban $94.392.422.079 en obras “históricas”.
También se prometía “parque cerrado” por las noches.
Orden. Control. Gestión.
No pasó.
Primero fueron los anuncios “históricos”.
Después, las promesas de orden.
Doce meses después, todo sigue igual.
Las promesas, siempre históricas.
La realidad, siempre la misma.
Y el desorden, intacto.
Ahora, tomar deuda como política de Estado.
El manual es simple:
cuando no cierra la cuenta…
se agranda el problema.