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LA CRISIS VISTE DE AZUL

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LA CRISIS VISTE DE AZUL

LA OTRA GRIETA: UN POLICÍA BONAERENSE GANA HASTA TRES VECES MÁS QUE UNO DE SANTA CRUZ

Mientras crece la protesta policial, una comparación salarial expone una realidad incómoda: efectivos de Buenos Aires cobran cientos de miles de pesos más que sus pares de Santa Cruz. Los números oficiales que complican al Gobierno.

Mientras el conflicto salarial policial crece en Santa Cruz y las protestas se multiplican en distintas localidades, una simple comparación de escalas salariales deja al descubierto una diferencia difícil de explicar: un efectivo bonaerense cobra en algunos casos un 40% más que su equivalente santacruceño.

Los números son oficiales y no dejan demasiado margen para las interpretaciones.

Un Comisario General de la Policía Bonaerense percibe $3.088.899, mientras que un Comisario General de Santa Cruz cobra $2.883.726. La diferencia supera los $200.000 mensuales.

Pero la brecha se vuelve mucho más impactante en los escalafones inferiores, donde se concentra la mayor parte de la fuerza.

Un Sargento bonaerense percibe $1.517.148, mientras que un Sargento santacruceño cobra $1.104.923. Son más de $412.000 de diferencia por mes.

La situación es todavía más llamativa entre los agentes de base. Un Agente de la Policía Bonaerense cobra $908.193, mientras que un Oficial de Policía de Santa Cruz percibe $972.163. Sin embargo, al analizar el costo de vida, la realidad cambia drásticamente: Santa Cruz es una de las provincias más caras del país en alimentos, alquileres, servicios y combustibles.

En otras palabras, un policía santacruceño no sólo gana menos que muchos de sus pares de Buenos Aires, sino que además debe afrontar costos significativamente más altos para vivir.

El contraste se vuelve incómodo para el Gobierno Provincial. Mientras se insiste con la necesidad de un endeudamiento por 600 millones de dólares, los efectivos policiales denuncian salarios insuficientes, falta de equipamiento, móviles fuera de servicio y problemas operativos que se arrastran desde hace meses.

La pregunta que empieza a recorrer comisarías, grupos de WhatsApp y pasillos oficiales es tan simple como incómoda:

¿Cómo puede ser que una provincia petrolera, minera y con uno de los presupuestos más altos por habitante del país pague salarios policiales que pierden contra los de Buenos Aires?

En medio de una protesta que ya alcanzó a numerosas dependencias policiales de Santa Cruz, los números agregan un dato imposible de ignorar: el reclamo ya no es solamente político. También es matemático.