PAMI NEGÓ LA COBERTURA Y COMENZÓ LA COLECTA
Hay historias que obligan a detenerse un momento y preguntarse qué está fallando. La de Cristian Pizzorno es una de ellas.
Mientras una familia de Río Gallegos pelea para garantizar la continuidad de un tratamiento médico, la respuesta que llegó desde PAMI fue un rechazo. Frío. Administrativo. Impersonal. Del otro lado del expediente hay una persona que necesita medicación y una familia que vive con la incertidumbre de no saber si podrá conseguirla a tiempo.
La situación generó una fuerte reacción en la comunidad. Vecinos, amigos y conocidos comenzaron una campaña solidaria para reunir fondos y comprar el medicamento de manera particular. Gracias a esa ayuda ya lograron recaudar cerca de la mitad del dinero necesario. Como si fuera una señal de que todavía queda humanidad en tiempos difíciles, una vecina de la ciudad donó además parte de los remedios que ya no utilizaría un familiar suyo.
Pero la solidaridad de la gente no debería reemplazar las obligaciones de una obra social.
La familia decidió hacer pública la negativa de PAMI y difundió el documento para que todos puedan conocer la situación que atraviesan. El objetivo no es solo conseguir ayuda económica: también buscan visibilizar un problema que afecta a muchos afiliados que, cuando más necesitan respaldo, se encuentran con trámites interminables, respuestas burocráticas y decisiones difíciles de comprender.
“Vamos a pelear contra la obra social y vamos a continuar con la recaudación para comprar el medicamento de forma particular si hace falta. La salud no puede esperar”, expresaron.
La frase resume el drama de miles de familias argentinas: mientras el sistema analiza expedientes, la enfermedad sigue avanzando y los tratamientos no pueden ponerse en pausa.
La pregunta es inevitable. ¿Qué sentido tiene una obra social si, cuando un afiliado necesita una medicación vital, termina dependiendo de la solidaridad de vecinos y amigos para acceder a ella?
Por estas horas la campaña continúa. También el reclamo. Porque detrás de cada negativa administrativa hay una persona de carne y hueso esperando una respuesta. Y porque la salud debería ser un derecho garantizado, no una carrera desesperada contra el tiempo.