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Avistaje de pumas en el Parque Patagonia

El noroeste santacruceño se viene posicionando como uno de los destinos elegidos para observar y retratar especies animales en estado salvaje. Un experimentado fotógrafo relató su experiencia con el avistaje del puma en el Parque Patagonia.

 

Hace casi 25 años se dedica a organizar foto safaris por diferentes lugares del país y del mundo. Desde 1983, Marcelo Gurruchaga es un profesional de la fotografía y desde siempre un apasionado por captar con su cámara esos instantes únicos que la naturaleza ofrece y que a la vez son infinitos.

 

 La región del Parque Patagonia es un escenario ideal para los amantes de la fotografía de naturaleza. “Adoro la estepa. Con esos cañadones, las extensiones gigantes sin nada alrededor es un escenario increíble. Siempre que iba a Cueva de las Manos, me imaginaba lo lindo que sería pasar del otro lado. Tener esa experiencia de atravesar el Cañadón, y encontrarse con un momento de la historia y la cultura impresionante”, relata el fotógrafo.

 

Hace años que Marcelo viene indagando sobre el avistaje de pumas en distintos lugares de nuestro país. Fue así que decidió aventurarse a la experiencia en el Parque Patagonia, acompañado por Facundo Epul de “El Choique guía”.

 

 “Es una adrenalina inexplicable. La experiencia fue buenísima porque Parque Patagonia escenográficamente es impactante. Salir a buscar los animales tiene todo un condimento de aventura que es muy atractivo. Sentirse protagonista en la soledad de la estepa, es como un momento existencial que te conecta con vos mismo, que es increíble”.

 

 Nacido y criado en Perito Moreno —cabecera de la región del Parque Patagonia— Epul conoce como pocos los misterios de esta zona de la estepa patagónica. “Facu es superprofesional. Siempre busca tomar rastros antes de juntarse con el grupo, entonces ya tiene una orientación de dónde puede llegar a estar alguno de los pumas”, cuenta el fotógrafo sobre el servicio del guía.

 

“Estuvimos tres días de avistaje y en todos los días lo pudimos ver y fotografiar. Uno mejor y otro más lejos, pero siempre los vimos”, afirma.

 La exitosa experiencia santacruceña entusiasmó a Gurruchaga, que ya se encuentra organizando una excursión específica de avistaje del puma para el próximo mes de noviembre. “Lo que más me gusta del Parque Patagonia es la cantidad de experiencias que tiene en poco espacio, a corta distancia”, explica.

 

 El fotógrafo destacó los servicios que el parque ofrece, en especial la “Posta de los Toldos”: “Está en un lugar estratégico. Es ideal, muy confortable, supercálida”. La hostería que allí funciona ofrece además 9 habitaciones con baño privado con agua caliente/fría, wifi libre, ropa de cama y servicio de limpieza.

 

 “Arquitecto” de los ecosistemas, la presencia del puma determina su buen estado y funcionamiento. Al ser el depredador tope de la cadena alimenticia, regula el número de herbívoros y carnívoros medianos, con un impacto positivo sobre el equilibrio de la flora y la fauna.

 

“Parque Patagonia tiene un potencial enorme. Yo iba seguido a Esteros del Iberá y los primeros años, encontrarte con un ciervo era una aventura. Hoy los ves al costado del camino. Los animales ya se acostumbraron. Pienso que acá puede pasar algo parecido. Con el tiempo —como está pasando en Paine— los animales se van a acostumbrar a que el humano no los ataca y se van a ver cada vez con más facilidad”.

“Para mí está muy pegado el tema del patrimonio cultural y natural, porque el que le da valor de patrimonio a las cosas es el ser humano”, afirma el fotógrafo. “El trabajo con la naturaleza es una forma de colaborar para que otros puedan ver y conocer la importancia de que estos ambientes se conserven. Si sumamos el aporte un poquito de cada uno, yo creo que las cosas van a empezar a cambiar”.

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