RESIDENTES DE EL CHALTEN BUSCAN PRESERVAR SUS RESERVAS URBANAS
El Chaltén fortalece sus reservas naturales urbanas con un proyecto comunitario
Un grupo abierto de vecinos y organizaciones avanza en la formalización de un espacio que promueve el cuidado ambiental, la educación y el uso sostenible del territorio.

En El Chaltén avanza un proyecto comunitario que busca fortalecer la protección de las reservas naturales urbanas, combinando participación ciudadana, educación ambiental y planificación del territorio.
La iniciativa surge del Grupo de Apoyo a las Reservas Naturales Urbanas, un espacio abierto y colaborativo que nació en 2019 a partir de instancias de formación en participación ciudadana. Desde entonces, reúne a vecinos, organizaciones sociales, instituciones y profesionales con un objetivo común: promover una convivencia sostenible con el entorno natural.
“Es un grupo abierto, voluntario y colaborativo que nace desde la comunidad, con la idea de que todos podamos recibir beneficios de las reservas de una manera sostenible”, explicó la ecóloga Evangelina Vatesse.
Dos reservas clave para el equilibrio ambiental
El trabajo se centra en dos espacios fundamentales para la localidad: La Lagunita y la Ribera del Río de las Vueltas, áreas que, aunque pequeñas, concentran una gran biodiversidad y cumplen funciones esenciales.
“Son zonas con atributos naturales de relevancia que prestan servicios ecosistémicos al pueblo”, señaló Vatese, destacando su rol en la regulación ambiental y la calidad de vida de la comunidad.

Educación ambiental y participación
A lo largo de los años, el grupo impulsó iniciativas vinculadas a la educación ambiental, restauración ecológica y ecoturismo, muchas veces articulando con otros proyectos locales.
Para la ecóloga, uno de los pilares es el conocimiento del entorno: “Entender el lugar que habitamos y aprender a convivir con él es clave. Un ambiente sano repercute directamente en nuestra calidad de vida”.
El avance del proyecto se da en un contexto de crecimiento sostenido de la localidad, que enfrenta desafíos vinculados a la expansión urbana y la presión sobre los ecosistemas.
“Estamos atravesando una crisis habitacional muy fuerte. La ampliación urbana es una posibilidad, pero debe hacerse con criterios responsables. Si alteramos el entorno de manera no sostenible, terminamos perjudicándonos como comunidad”, advirtió.
Un modelo que puede replicarse
Desde el grupo destacan que experiencias como esta pueden replicarse en otras ciudades de la provincia, donde las reservas urbanas también cumplen un rol clave.
En ese sentido, subrayan la importancia de fortalecer la educación ambiental desde edades tempranas, promoviendo un vínculo más consciente con la naturaleza.
El proyecto de reservas urbanas en El Chaltén refleja cómo la organización comunitaria puede convertirse en una herramienta concreta para proteger el ambiente, en equilibrio con el desarrollo y las necesidades sociales.