La iniciativa combina actividades de monitoreo, educación ambiental y participación comunitaria, y se desarrolla con grupos reducidos que recorren la estepa junto a equipos de conservación.

Según explicó José Bonomi, integrante del equipo, las jornadas comienzan en el centro de informes, donde se brinda una introducción sobre el seguimiento de los animales. Luego, en base a los datos obtenidos mediante antenas y monitoreo, los participantes salen al terreno en busca de ejemplares.
“El objetivo no es solo encontrar al puma, sino aprender a observarlo, entender su comportamiento y el ambiente en el que vive”, señaló.
Desde la organización remarcaron que durante los avistajes se mantienen distancias prudentes y se evitan intervenciones que puedan alterar a los animales.
La propuesta se llevó adelante durante el verano con encuentros mensuales, y apunta a fortalecer el vínculo entre la comunidad y la conservación de la fauna local.

Por su parte, Rocío Navarro, también integrante del equipo, destacó que este tipo de experiencias permite cambiar la percepción sobre el puma, históricamente visto como una amenaza, y comprender su importancia dentro del equilibrio natural.
Además, subrayó que involucrar a los vecinos es clave para construir una mirada más comprometida con el cuidado del entorno.
La iniciativa busca no solo acercar a la comunidad a la fauna silvestre, sino también generar conciencia sobre la importancia de preservar los ecosistemas de la región.
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