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22 FAMILIAS AFUERA Y UNA PREGUNTA INCÓMODA: ¿DÓNDE QUEDÓ LA MATRIZ PRODUCTIVA?

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22 FAMILIAS AFUERA Y UNA PREGUNTA INCÓMODA: ¿DÓNDE QUEDÓ LA MATRIZ PRODUCTIVA?

DE LAS PROVEEDURÍAS AL FEEDLOT: CUANDO LOS GRANDES ANUNCIOS CHOCAN CONTRA LA REALIDAD

“Santa Cruz tiene con qué”. La frase fue repetida una y otra vez por Claudio Vidal cuando todavía conducía el Sindicato Petrolero y encabezaba una serie de proyectos que prometían convertirse en el motor de una nueva matriz productiva para la provincia.

Entre ellos estaban las proveedurías de la Mutual 12 de Septiembre, presentadas como una herramienta para defender el bolsillo de los trabajadores, generar empleo y demostrar que era posible construir alternativas al modelo económico tradicional.

“Proveedurías que permiten defender el bolsillo del trabajador, pero también algo muy importante, generar nuevos puestos de trabajo, para padres y mujeres, familias que van a poder contar con un salario digno”, afirmaba Vidal durante una de las inauguraciones.

Sin embargo, este viernes comenzó a circular una noticia que golpeó de lleno a quienes habían apostado por ese proyecto. Según denunciaron trabajadores, la proveeduría habría cerrado sus puertas y unas 22 familias fueron notificadas de su desvinculación.

La situación todavía espera confirmación oficial, pero el dato abre una pregunta incómoda: ¿qué pasó con los proyectos que iban a cambiar la economía santacruceña?

Porque la proveeduría no fue el único anuncio.

También estuvo el feedlot “Pioneros” en Cañadón Seco. Presentado como un emprendimiento histórico para abaratar el precio de la carne, generar empleo y fortalecer la producción local, el proyecto contemplaba 24 hectáreas de desarrollo, capacidad para 5.000 cabezas de ganado y una producción estimada de 15.000 animales por año.

La iniciativa formaba parte de un esquema aún más ambicioso que incluía la compra de 40.000 hectáreas para recría, producción agrícola bajo riego y hasta un tambo para mil vacas lecheras.

En aquel momento se habló de soberanía alimentaria, de bajar costos y de generar trabajo genuino.

Hoy las preguntas siguen sin respuesta.

¿Está funcionando el feedlot?

¿Cuántos puestos de trabajo creó?

¿Cuánta carne produjo?

¿Logró bajar el precio para los consumidores santacruceños?

La misma incertidumbre que  rodea a otros proyectos anunciados durante los últimos años: la fábrica de alimento balanceado, los pellets, los cultivos hidropónicos, los medallones de merluza, las casas tipo container, el viñedo de Lago Posadas y una larga lista de iniciativas que fueron presentadas como parte de una transformación productiva que todavía cuesta encontrar en la vida cotidiana de los santacruceños.

Mientras tanto, la realidad muestra salarios deteriorados, consumo en caída y ahora la posibilidad de que más de veinte familias pierdan su fuente laboral en una iniciativa que justamente había sido creada para generar empleo.

Los anuncios generan expectativas. Las inauguraciones producen titulares. Pero después de los discursos llega el momento más difícil: mostrar resultados.

Porque gobernar no es anunciar.

Y porque las familias que hoy podrían quedarse sin trabajo difícilmente puedan vivir de promesas.

Hace algunos años les prometieron carne más barata, producción local y empleo. Hoy, frente a la falta de respuestas, muchos santacruceños sienten que el menú terminó siendo bastante más modesto.

Algunos, con ironía, dicen que ahora habrá que conformarse con carne de guanaco.