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ESTADO ELEFANTE Y SUELDOS DE INDIGENCIA: EL MODELO VIDAL QUE AGRANDA CARGOS Y ACHICA SALARIOS

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ESTADO ELEFANTE Y SUELDOS DE INDIGENCIA: EL MODELO VIDAL QUE AGRANDA CARGOS Y ACHICA SALARIOS

UN ESTADO ELEFANTE, SUELDOS DE INDIGENCIA

EL MODELO VIDAL: MÁS CARGOS, MENOS RESPUESTAS

Mientras miles de empleados públicos viven con la incertidumbre diaria de saber si van a cobrar el aguinaldo en tiempo y forma, el Gobierno de Claudio Vidal sigue ampliando el tamaño del Estado como si la provincia nadara en abundancia. Santa Cruz no tiene plata, pero tiene cargos. Muchos cargos.

La estructura del Ministerio de Energía y Minería es apenas un ejemplo: 37 secretarías y subsecretarías para administrar un área clave, en una provincia que no logra mostrar resultados concretos ni en producción, ni en inversión, ni en control. Un Estado con forma de elefante, pesado, costoso y cada vez más lejos de la gente.

La lógica se repite en otros organismos.
En el Tribunal Superior de Justicia se sumaron cuatro nuevos vocales.
En el Tribunal de Cuentas, dos más.
En entes, consejos, agencias y estructuras paralelas aparecen asesores, coordinadores, “coso” y “cosito”, cargos difusos pero bien pagos, mientras el trabajador de base sigue contando monedas.

Todo esto ocurre en una provincia donde los salarios estatales rozán la indigencia, se licúan mes a mes por la inflación y obligan a miles de familias a pelearle todos los días a la miseria. No hay anuncios de recomposición real, no hay previsibilidad y no hay horizonte.

Lo paradójico es que este mismo gobierno asumió con una situación financiera inédita: una masa salarial y media en las arcas provinciales, que tras la devaluación nacional llegó a transformarse en casi tres masas salariales disponibles. Un colchón que otros gobiernos no tuvieron.

Dos años después, el relato cambió.
Hoy “no hay plata”.
Se habla de pedir préstamos, de ajustar, de estirar pagos.
Y nadie explica con claridad qué pasó con esos fondos, ni qué destino tuvieron recursos extraordinarios como los provenientes de YPF.

El discurso oficial insiste en culpar al pasado, a Nación o al contexto. Pero los números no mienten: más cargos políticos, más estructuras, más gasto en la cúspide; menos certezas, menos salario real y más angustia en la base.

El Estado crece donde no hace falta y se achica donde debería estar presente: en el bolsillo del trabajador, en la previsibilidad, en la dignidad salarial.

En Santa Cruz, el problema ya no es solo la falta de plata.
El problema es en qué se gasta.