LUXEN, A UN PASO DE IRSE
Se rompe el núcleo duro del Gobierno. Pedro Luxen ya presentó su renuncia y mañana tendrá una reunión decisiva con Claudio Vidal. En Casa de Gobierno aseguran que las diferencias son irreconciliables y ya dan por hecho que no estará el viernes en la Legislatura. “No se va a prestar a ser el payaso de los tecnócratas”, confiaron fuentes cercanas al funcionario.
La crisis política dentro del Gobierno de Claudio Vidal habría alcanzado un punto de no retorno. Según pudo saber WOU Noticias de distintas fuentes con acceso a la Casa de Gobierno, Pedro Luxen ya presentó su renuncia y su continuidad dependerá de la reunión que mantendrá este jueves con el gobernador.
La decisión final todavía no fue oficializada, pero dentro del propio oficialismo reconocen que el vínculo entre ambos quedó profundamente deteriorado. Las diferencias políticas y de gestión, que durante meses intentaron mantenerse bajo control, habrían terminado por hacer inviable la convivencia.
En el Gobierno ya dan prácticamente por descartada la presencia de Luxen este viernes en el informe que el Ejecutivo debe brindar ante la Legislatura. Su ausencia sería una de las señales más claras de que el ciclo político del histórico hombre de confianza de Vidal llegó a su fin.
El desgaste, aseguran quienes conocen de cerca la interna, comenzó con la convivencia de un doble comando que terminó generando permanentes cortocircuitos. Lo que en un principio aparecía como una distribución de responsabilidades derivó en disputas por el manejo de las principales decisiones del Gobierno.
Fuentes cercanas a Luxen fueron incluso más contundentes al describir el escenario. “No se va a prestar a ser el payaso de los tecnócratas que eligió Vidal para gestionar”, afirmaron, en referencia al creciente peso que habrían adquirido funcionarios con perfil técnico en detrimento de la conducción política.
Paradójicamente, quien durante años fue el principal operador político y el “todo terreno” del gobernador terminaría dejando el Gobierno en el momento de mayor crisis institucional de la gestión. La tensión con la Policía, los conflictos legislativos y el desgaste interno aceleraron un proceso que, según admiten incluso dirigentes oficialistas en reserva, parecía inevitable.
Ahora todas las miradas están puestas en la reunión entre Vidal y Luxen. Allí no solo se definirá la continuidad de un funcionario clave, sino también el rumbo político de un Gobierno que atraviesa su momento de mayor fragilidad desde que asumió el poder.